Cómo utilizar Linkedin (II)

Continuando al hilo de la entrada anterior, hoy vamos a centrarnos en la importancia que tiene tener el perfil actualizado y bien desarrollado.

Nuestro perfil de Linkedin sirve para mostrar nuestras formaciones, experiencias, logros, habilidades y resaltar lo que podemos hacer por los demás gracias a la de la red de recomendaciones.

Veamos cómo sacarle rendimiento a Linkedin, especialmente desde que han introducido novedades para hacerlo más fácil y visual:

  • Foto: 

Aconsejo ponerla y a poder ser evitando una tipo DNI. La imagen es la primera impresión que transmitimos y ayuda a generar confianza, ya que pone cara a un comentario, recomendación o participación en un grupo.  Procura que sea profesional a la vez que natural. Podemos dar un ligero retoque fotográfico pero sin llegar a parecer lo que no somos, ya que luego podemos decepcionar en el cara a cara. Mi actual foto solo tiene un ligero retoque jugando con el brillo, dando notoriedad a mi cuerpo y quitando protagonismo al fondo.

  • Defínete: 

Evita las definiciones genéricas como “Consultor en finanzas”, “Abogado”, o la que más veo últimamente “Parado en Inaem”. Lo primero que ve el usuario de ti es la biografía inicial y el extracto. Estos son los primeros lugares para diferenciarte y captar la atención.  Para desmarcarte de los curriculums clónicos, cuenta los principales beneficios que obtendrá la empresa si te contrata.

  • URL del perfil público.

Es la clave para ver si la persona en cuestión sabe utilizar LinkedIn o no. Debajo de la foto, hay un marco blanco. La última opción es la del “Perfil público”, en la que aparece una URL. Esta URL es la que utilizamos cuando queremos compartir nuestro perfil con alguien. En “Editar perfil”, nos permite editar esta URL. Se trata de personalizarla, dándole un toque personal, emplea tu nombre y apellido, y si por un casual estuviera ocupado, prueba con el nombre los dos apellidos, difícil será que también este en uso.

  • El tamaño importa: 

No te obsesiones con un perfil lleno de datos e interminable. Si alguien entra en tu perfil y ve un exceso de información y encima mal organizada, puede que opte por no seguir leyendo, especialmente en estos tiempos tan “competitivos”. Resume, sintetiza y no olvides que las cajas de datos son intercambiables. ¿Tienes una formación media pero una experiencia muy interesante? ¡Colócala en primer lugar y sé más llamativo!, esto es marketing al fin y al cabo.

  • Recomendaciones: 

Un perfil con recomendaciones parece otro, ¿cuántas veces has entrado en el perfil de una persona y tenia varias? ¿qué sensación te ha transmitido? puede que hayas sentido que es más profesional, que está un escalón por encima de tí y es que, al fín y al cabo, un perfil sin recomendaciones queda muy desnudo e incompleto.

Bien, vale, pero… ¿Qué son las recomendaciones? Son la prueba palpable de que tu trabajo es eficaz. Pídeselas a clientes, socios, colaboradores, compañeros de trabajo que cuenten con cierto prestigio y a tus jefes para que quede constancia de lo que aportas a la empresa. Sin embargo, evita caer en las “sobredosis”. Un listado demasiado largo no es eficaz ya que los usuarios no tienen tiempo de leer y puede llegar a ser repetitivo. Selecciona a contactos de valor que hayan ocupado puestos relevantes en tu vida profesional y pide recomendaciones cortas sobre tus logros.

  • Participa en grupos: 

Como decíamos en la entrada anterior, selecciona grupos relevantes dentro de tu sector laboral y concéntrate en dar información de calidad con asiduidad, no en spammear. Así lograrás, poco a poco, convertirte en prescriptor o en un “Content curator

  • Preguntas: 

Hacer y contestar a las preguntas de Linkedin es una buena manera de obtener visibilidad y demostrar tus conocimientos.

  • Aporta contenido extra: 

Tu perfil tiene que estar vivo y permanentemente actualizado, por lo que será una estupenda idea que lo enlaces con contenido adicional que dé una visión más profunda de ti, tal como tu web, blog, presentaciones de Slideshare, perfiles sociales…

  • Cuida las habilidades: 

Los contactos te buscan por las palabras clave por lo que mantén actualizadas las palabras clave y habilidades que te  definen a ti y a tu empresa.

Al hilo de anterior, recientemente ha aparecido una nueva función (similar al patrocinio) mediante la cual tus contactos pueden dar fe de tu grado de conocimiento sobre una determinada materia. Esto te ayudará a aumentar tu credibilidad.

  • Revisa tus contactos: 

Como en todas las redes sociales, el crecimiento de nuestra red de contactos ha sido exponencial. Échale un vistazo y valora si es hora de eliminar aquellos que no te aporten o con los que apenas interacciones. La calidad de tu perfil también se mide por la calidad de tus contactos.

Y lo más importante de todo

  • Consigue 50 contactos

¿Por qué? Linkedin tiene ventajas para aquellos que superan el medio centenar de contactos y es interesante poder acceder a ellas. No te obsesiones con el número, pero no dejes de prestar atención a tu agenda de contactos.

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